28/05/2011

El pasado mes de octubre fue investido alcalde de la ciudad de Mahón. Esta elección lo convirtió también en presidente de la fundación que rige los destinos del Teatre Principal de Maó, institución que en el actual 2009 celebra el 180 aniversario de sus instalaciones. La inauguración del edificio se hizo en 1829 y desde entonces pasó a ser uno de los más destacados emblemas del patrimonio cultural de la ciudad.

Se cumplen 180 años del teatro de ópera más antiguo de España. ¿Un motivo de satisfacción para la ciudad de Mahón?

Para una ciudad comprometida desde siempre con la cultura, resulta un orgullo enorme tener el teatro de ópera más antiguo en pleno funcionamiento, con una actividad extraordinaria, al nivel de los más grandes. Todos los mahoneses y mahonesas nos sentimos muy orgullosos de nuestro coliseo.

A lo largo de todos estos años, han sido muchos los cambios que ha sufrido el Teatro. En 2001 se reinauguraba el coliseo, después de las actuaciones de rehabilitación. Manteniendo el original encanto ochocentista, cuenta ahora con modernas instalaciones que permiten trabajar con las técnicas más actuales. ¿Qué representa para la ciudad contar con un edificio de estas características? 

Significa mucho. Mahón, con una población de poco más de 30.000 habitantes, cuenta con un teatro que es la envidia de ciudades mucho mayores. Y es un fiel reflejo de una sociedad que apostó de forma clara por la industria cultural. La sociedad mahonesa es la del Teatre Principal, pero es también la del Orfeón Mahonés, la del Ateneu de Maó, la de Joventuts Musicals... Y el Teatro supone un espacio magnífico donde albergar múltiples representaciones, tanto de las asociaciones culturales de la isla —que son muchas—, como de grandes actuaciones profesionales procedentes de otros ámbitos geográficos.

El edificio acoge las actividades culturares que gestiona la Fundació Teatre Principal de Maó. La Associació d’Amics de s’Ópera de Maó se encarga de organizar el espacio destinado a las representaciones de ópera, reservado en la programación de cada temporada. La ciudad cuenta con una larga tradición operística. ¿Existe la intención de continuar manteniendo este vínculo entre Mahón y la ópera?    

Debe constituir una de las principales señas de identidad de nuestra ciudad. Mahón es una ciudad de ópera y debe seguir siéndolo. Nuestras dos temporadas de ópera ya son conocidas internacionalmente, y esto es así, en buena medida, gracias a una sociedad —la mahonesa— y a una entidad —la Associació d’Amics de s’Òpera— que viven intensamente esta tradición. Para una ciudad de población mediana, resulta un esfuerzo en todos los sentidos, pero tenemos claro que queremos seguir asumiéndolo.

El Teatre Principal de Maó acogerá en junio la asamblea de la asociación Ópera XXI. Será una oportunidad para reunir en Mahón a los representantes de la mayoría de entidades presentes en el actual panorama operístico español. ¿Es importante para la ciudad ser la sede del encuentro?

Mahón acogió su fundación, en febrero de 2005, y, en consecuencia —en un año tan especial como el de celebración de nuestro 180 aniversario—, constituye un verdadero placer y honor poder albergar la asamblea de la asociación Ópera XXI. Con ello quedará patente, de nuevo, nuestro compromiso con la ópera y nuestra intención de estar con las grandes ciudades operísticas.

En el 2009, el aniversario les permite repasar con perspectiva los 180 años de historia que se han vivido hasta el momento, pero, ¿cómo ve el futuro del Teatre Principal de Maó? ¿Qué retos se plantean a corto y, también, a largo plazo?

La envergadura de un teatro como el de Mahón, con más de 100 representaciones al año, con un total de 42.608 espectadores durante el año 2008, con una media de asistencia de público superior al 47%, tiene una clara vocación insular. Pero tampoco debemos olvidar su carácter municipal y el esfuerzo que este ayuntamiento lleva a cabo para que esto sea posible. Por ello, cualquier reto resulta difícil, pero la salud de este teatro está garantizada gracias a la gran afluencia de público y a la enorme tradición teatral y musical de nuestra sociedad.

Debemos seguir trabajando para poder continuar acogiendo eventos ya muy consagrados, como el Festival Internacional de Música, de JJMM, las dos temporadas anuales de ópera, la temporada estable del Teatro, entre octubre y marzo, o el ciclo Músicas del Mundo. También para consolidar aquellas actividades dirigidas al público escolar y familiar, con las que pretendemos aunar diversión y formación, y centrar nuestro objetivo en la creación y el fomento del espectador futuro.