28/05/2011

Heredó la profesión de médico de su padre y el gusto por la música de su madre, pero a día de hoy, Juan de León Suárez lleva más de 40 años vinculado a la ópera en Gran Canaria. Con una clara apuesta por las grandes obras líricas y los mejores cantantes del siglo XX, ha convertido el Festival de Ópera de Las Palmas de GC – Alfredo Kraus en todo un referente.

Después de 12 años al frente de la Asociación Amigos Canarios de la Ópera (ACO), recientemente ha sido reelegido presidente. ¿Qué retos se ha marcado en esta nueva etapa?
Fundamentalmente seguir consolidando el proyecto, que ha tenido una evolución positiva pasando de tres a cuatro funciones por título. Ello lleva consigo un ajuste de presupuestos, readmisión de nuevos socios, coordinar la asistencia de la Orquesta Filarmónica y especialmente del Coro, que no es profesional, etc.

Es miembro de ACO desde su fundación en 1967. ¿Cómo recuerda sus inicios? ¿Cuál ha sido la evolución de la asociación a lo largo de los años?
Recuerdo mis inicios con mucho entusiasmo y con escasos recursos. Los primeros años, basados en la figura de Alfredo Kraus, fueron decisivos para la consolidación de la actividad operística y  movilizaron a muchos aficionados, que había en potencia, pues en Las Palmas hay constancia de funciones de ópera desde finales del siglo XIX. El público ha ido ascendiendo cada vez más y, de tres funciones al año, ya estamos en 20 y con una masa social de socios-abonados de alrededor de 2.000 personas.

Es usted hijo de María Suárez, una de las profesoras de canto más reconocidas de Canarias y fundadora de la Coral Polifónica de Gran Canaria. ¿Hasta qué punto su madre le ayudó a cultivar el gusto por la música?
Sin duda el haber nacido y crecido en un ambiente musical ha sido decisivo en mi afición a la música en general y particularmente a la ópera. Mi madre dio clases de canto, de forma totalmente altruista, durante más de treinta años y organizó muchos conciertos benéficos, además de fundar y financiar la Coral Polifónica de Gran Canaria. Sus discípulos más conocidos fueron los hermanos Kraus, Francisco y Alfredo, pero hay otros muchos, que de no estar tan lejos podían haber hecho carrera.

Tuvo una relación muy estrecha con Alfredo Kraus, alumno de su madre y amigo suyo desde joven. ¿Qué le hacía especial? ¿De qué manera fue decisiva su labor en la promoción de la lírica en Canarias?
La relación con la familia Kraus comenzó desde el nacimiento de sus hijos, pues mi padre, médico de la familia, fue el que los trajo al mundo. Alfredo empezó a dar clases con mi madre de muy joven, 18 o 19 años, y estuvo con ella unos 8 años. Llegó a ser como de la familia. Lo especial de Alfredo era su bonhomía y su inteligencia para el aprendizaje. Yo asistí a infinidad de clases durante los primeros años, y mi madre siempre decía que las indicaciones las decía sólo una vez porque inmediatamente las asimilaba. Nuestra amistad siempre fue excelente igual que con su esposa, Rosita Ley, amiga mía de la juventud. Cuando se fundó ACO, en 1967, Alfredo ya era una gran figura y el orgullo de todos los canarios, y su presencia y decidido apoyo a nuestro festival fue absolutamente imprescindible.

En torno a las óperas es un ciclo cinematográfico organizado por ACO, en colaboración con la Universidad de Las Palmas de GC, en el que la temporada operística se funde con el cine. ¿Hay detrás de esta iniciativa una voluntad de acercar la ópera a todos los públicos?
Sin duda no solo con el ciclo cinematográfico, sino que tenemos un convenio con la Universidad para la asistencia regular de alumnos a algunos ensayos y funciones de ópera. Se invitan en todos los títulos a 30 alumnos de Instituto, a los que previamente los profesores han explicado la ópera que van a ver. Antes de cada título, uno de nuestros directivos da una conferencia ilustrada abierta al público, con mucho éxito, además de nuestra gaceta de ópera ‘Operísima’ que se distribuye mensualmente a los socios y organismos públicos.

Desde la pasada temporada, el Festival de Ópera de Las Palmas de GC - Alfredo Kraus se ha vuelto a instalar en el Teatro Pérez Galdós, un referente de las artes escénicas. Aparte de por el nuevo escenario, ¿en qué más se ha hecho notar el cambio de ubicación? 
La vuelta al Teatro Pérez Galdós ha sido decisiva para el desarrollo de nuestro festival, pues estábamos constreñidos en el Teatro Cuyás, con un escenario muy pequeño y con un foso de orquesta para 45 músicos, y en el Auditorio Alfredo Kraus, sin escenario ni foso de Orquesta. Solamente con la gran imaginación y experiencia de nuestro director artístico podíamos celebrar funciones de ópera, siempre condicionados por el tamaño y los medios técnicos de los que disponíamos. Ahora podemos ampliar nuestra programación y hacer títulos como ElektraTristan und Isolde o El Caballero de la Rosa y podemos contar con escenografías más actuales.

La próxima temporada 2009, el Festival de Ópera de Las Palmas de GC - Alfredo Kraus llegará a su 42º edición. ¿Qué criterios ha seguido en el diseño de la programación?
El diseño es el mismo que seguimos hace años, es decir, cada año un estreno y luego óperas que no se hayan puesto en los últimos 10 años, eligiendo entre verismo, bel canto, ópera francesa, y procurando poner óperas con las que el público disfrute, estando presentes casi siempre Verdi, Puccini, Mozart, Rossini o Donizetti. Programamos siempre pensando en el público.

¿Cómo se equilibran presupuestos y calidad en la programación?
Nosotros siempre damos preferencia a los cantantes, procurando que sean de calidad reconocida, aunque algunas figuras económicamente están fuera de nuestro alcance. En cuanto a las escenografías tenemos un taller en el que hacemos una o dos producciones cada año y el resto lo alquilamos de acuerdo con el presupuesto que nos quede.
Tenemos claro que siendo una entidad privada, no podemos ocasionar déficits, pues acabaríamos pagándolo nosotros. Nuestra norma es que sólo gastamos lo que tenemos, y así nos ha ido bastante bien.

¿Cómo ve el futuro de la ópera en las islas Canarias?
Lo veo con mucho optimismo, pues vemos cómo cada año se van incorporando más personas y, aun habiendo aumentado a una función más en cada título, el Teatro se nos queda pequeño, lo cual creo que es un índice muy fiel de cuál es el futuro de la ópera en Las Palmas.