5 NOV

El amor y el deseo, del barroco al surrealismo

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El Teatro Real ofrecerá una versión escenificada de Parténope, de Georg Friedrich Händel (1685-1759), en la producción icónica de la English National Opera, de 2008, coproducida con las óperas de San Francisco y de Australia.
 
Bajo la apariencia de una “ópera seria” dieciochesca, con su reina y príncipes de la Antigüedad clásica, esta partitura, estrenada en 1730 en Londres, está “contaminada” por un sinnúmero de detalles de la “ópera bufa”, como la frivolidad del tema, las licencias eróticas del libreto, los personajes moralmente ambiguos, o la “elasticidad” de su estructura musical, en la que abundan los números de conjunto: dos dúos, un trío, un cuarteto y un quinteto.
 
La trama “indecorosa” de la ópera encaja mejor en la libertad del género bufo: Parténope, reina fundadora de Nápoles, tiene que elegir a uno de sus cuatro pretendientes: el fogoso Arsace (príncipe de Corinto), el tímido Armindo (príncipe de Rodas), el guerrero Emilio (príncipe de Cuma) o el seductor Eurimene, que en realidad es Rosmira, la expareja despechada de Arsace, que se disfraza de hombre para vengarse de su antiguo amante ­al que sigue queriendo­ y competir con él en la seducción de la reina.
 
Arsace y Armindo están interpretados por las voces “femeninas” de dos contratenores, y Eurimene es Rosmira disfrazada de hombre, que busca los favores de otra mujer. El travestismo, la libertad sexual y la fluidez de género” de la ópera, cuyo motor son el amor y el deseo, encajan perfectamente con “el surrealismo y su visión de la naturaleza erótica de la psique”, según el director de escena Christopher Alden.
 
Con la complicidad del escenógrafo Andrew Lieberman y del figurinista Jon Morrell, los personajes desfilan por la mansión art déco de Parténope, en plena efervescencia de las vanguardias, con guiños a algunos de sus protagonistas, como Man Ray o André Breton. En ese espacio de libertad, vicio, creatividad, glamour y placer, Parténope reina como una musa, desde su alcoba, objeto de deseo de su corte de admiradores.
 
En el Real se alternarán dos repartos, con destacados cantantes del barroco, en la interpretación de los seis personajes de la ópera, que, juntos, asumirán también las partes del coro, como suele pasar en las óperas de Händel.
 
Darán vida a la partitura las sopranos Brenda Rae y Sabina Puértolas (Parténope); las mezzosopranos Teresa Iervolino y Daniela Mack (Rosmira); los contratenores Iestyn Davies y Franco Fagioli (Arsace), y Anthony Roth Costanzo y Christopher Lowrey (Armindo); los tenores Jeremy Ovenden y Juan Sancho (Emilio) y los barítonos Nikolay Borchev y Gabriel Bermúdez (Ormonte), junto a la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección musical de Ivor Bolton, que será responsable, también, de los acompañamientos al clave.
El estreno de Parténope, de Georg Friedrich Händel, en el Teatro Real, se sumará a los diez títulos de este compositor que se han ofrecido desde su reapertura: Giulio Cesare (2002), Ariodante (2007 y 2018), Tamerlano (2008), Il trionfo del tempo e del disinganno (2008), Tolomeo, Re d”Egitto (2009), Theodora (2009), Agrippina (2009 y 2019), Alcina (2015) y Rodelinda (2017).
 
Parténope es única y heterodoxa dentro del corpus operístico de Händel. Quizás el espectador de hoy tenga mayor capacidad para disfrutar y comprender la genialidad de esta partitura, cuya esencia y valores potencia la ingeniosa dramaturgia de Christopher Alden y la maestría, musicalidad y entrega de Ivor Bolton.

El amor y el deseo, del barroco al surrealismo